viernes, 5 de junio de 2015

LO SENCILLO NO SIEMPRE ES FÁCIL.





Coco Chanel, además de ser un estupendísima espía, es, y digo es porque siempre vivirá en el Olimpo de la genialidad, la mejor diseñadora de moda femenina. Los diseños de Chanel no se miran, se admiran y resultan identificables en cuanto se presentan ante nuestros ojos. 

Sus rasgos característicos son los colores, las formas y su línea sencilla. Y ésta es su característica principal. la sencillez, la sencillez de la navaja de Ockham, la sencillez de "¿cómo no se me ha ocurrido eso a mí?", la excelencia de la sencillez.

La respuesta resulta evidente, lo sencillo no es fácil. Pensemos en cosas sencillas, respirar, caminar, vivir, tener hijos, ser honesto, ser paciente, ninguna de ellas es fácil. Que una actividad se realice de manera cotidiana por un gran número de personas o que esté sumamente interiorizada no significa que sea fácil.

Pongamos un ejemplo, una persona A  está explicando a B algo sumamente interesante y éste anota una frase impactante en un papel. Pues bien, ese acto tan habitual y sumamente sencillo, mirado con una cierta perspectiva no es fácil en absoluto. Un sonido emitido de manera elaborada ha sido recogido por una mente que lo ha descifrado, lo ha entendido y lo ha convertido en unos dibujos sobre el papel, que podrá hacer sonar de nuevo en cualquier otro punto temporal.

Ese proceso tan simple conlleva un proceso de miles de años para el ser humano.

El mismo proceso ha tenido lugar para conseguir nuestro bipedismo, y el género humano tras cientos de miles de años de evolución ha conseguido la hipertrofia de la musculatura del tren inferior, variaciones posicionales de la cintura y de la columna vertebral.

De la misma manera se desarrolla nuestra vida cotidiana. Ser amable, ser generoso no es fácil, pero lo conseguimos añadiendo a nuestras capacidades un poco de inteligencia emocional o pensamiento positivo, y en otras ocasiones, todavía no sé porque, es mucho más complicado, mucho más difícil con nosotros mismos.

Efectivamente, con nosotros mismos no somos en absoluto generosos, antes bien al contrario somos nuestros más crueles críticos, nuestro público más exigente; no nos damos ningún margen de error y siempre, después de la satisfacción, queda el regusto amargo del "podía haberlo hecho un poco mejor".


Se trata, como deportistas que somos, de empujar nuestro muro día a día y colocarlo un poco más lejos, hacer un largo más en la piscina, bajar nuestra marca un segundo más. Se trata  sin caer en la displicencia que nos aboca a la desidia, de reconocer nuestros avances y nuestras mejora, pues cada día en nuestro entreno, en cada paso de damos, somos mejores. 


El ponernos cada día frente a nosotros, vestirnos, calzarnos y salir a comernos el mundo (deportiva, laboral y económicamente) a diario es una victoria y es de justicia que nos reconozcamos nuestros sencillos avances.


miércoles, 3 de junio de 2015

OBEDECER A LA NATURALEZA




Para dominar la naturaleza es necesario obedecerla. Esta máxima de carácter ecologista y que alude a la globalidad del planeta pero que es aplicable a nuestro micro-cosmos, pues nuestro cuerpo es un pequeño planeta que debemos cuidar y obedecer.  

Resulta que nuestro organismo es una naturaleza en sí misma y que debemos escuchar y obedecer. Cierto es que, como deportistas, solemos llevar nuestra máquina de vivir más lejos de lo aconsejable y… ¡qué grato resulta conseguirlo! 

De todos modos se trata de una situación que sólo puede ser llevada a su extremo en determinadas situaciones y de manera puntual. De ello se pude deducir que habitualmente debemos cuidar nuestra máquina y ponerla a punto para cada una de esas carreras a las que voluntariamente nos apuntamos y nos sometemos, de manera voluntaria, a esfuerzos que serían clasificados como “maltrato físico y psicológico”.

Sin embargo, para que nuestra máquina esté perfectamente engrasada y preparada para esas situaciones debe de estar muy bien cuidada. Debemos oírla y, sobre todo, prestar atención a las sensaciones que nos transmite. No se trata tanto de los resultados obtenidos como de la comodidad que nos permite obtenerlos.
Esas sensaciones nos dicen cómo hemos de hacer las cosas, de qué modo nos sentiremos más cómodos, cuándo debemos forzar y cuando no. 

Sirva como ejemplo, el momento cuando debemos realizar un examen, trabajo, proyecto, presentación y, de repente, sobreviene lo inevitable, una necesidad imperiosa de ir al baño. Podemos obedecer a nuestra naturaleza e ir raudos y veloces al baño continuando con nuestras obligaciones o…
Pues eso que en todo momento, debemos obedecer a la naturaleza.
                                                                                                                                                                             SUAF.

martes, 2 de junio de 2015

YO QUIERO SER





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¿Quién no ha utilizado alguna vez en su infancia la expresión “yo, cuando sea grande, quiero ser…”? Y los puntos suspensivos se llenan de princesas, policías, médicos, astronautas, pilotos y un largo etcétera de oficios.



Todo ello implica que lo que somos en ese momento no tiene la suficiente relevancia y nos centramos en futuribles convencidos de poder alcanzar nuestros objetivos a largo plazo, sin prestarle al presente la necesaria atención.



¡Fue sueño ayer; mañana será tierra!

!Poco antes, nada; poco después, humo!



Estos bonitos versos de don Francisco de Quevedo apuntan lo que todos sabemos que entre la nada y la muerte existe la vida. Resulta que todos y cada uno de los segundos de nuestra vida son únicos, irrepetibles, irremplazables y exclusivos. Este mundo no es, lejos de lo que algunos puedan creer, un valle de lágrimas; este mundo es aquello que queramos hacer de él.  



Sin caer en melodramatismos, debemos hacer que nuestra vida valga la pena y para ello debemos de esforzarnos en mejorar nuestro mundo y este mundo se mejora haciendo algo por los demás.



Algunas ideas para que nuestra vida valga la pena:

-          Reír, reír y reír.

-          Amar lo que haces.

-          Hacer deporte.

-          Ayudar sin que lo pidan.

-          Hacer lo que debes.

-          Añádase todo aquello que se desee.



Nadie dijo que fuese fácil, dijo que valdría la pena.





SUAF