Mostrando entradas con la etiqueta conocimiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta conocimiento. Mostrar todas las entradas

jueves, 18 de junio de 2015

EN OCASIONES VEO MUERTOS.




¿A vosotros no os pasa que en ocasiones veis muertos? Unos muertos incorpóreos, incomprensibles y débiles pero que aun así os dan miedo. Pues eso. Llevo unos días que no hago otra cosa que ver muertos. Sé que no me pueden hacer nada y que no pueden interactuar conmigo, pero me ponen muy nervioso. 


Te acuerdas de esas noches en que tenías miedo y mirabas debajo de la cama para ver si había alguien (por cierto, no era muy inteligente por nuestra parte mirar) y que luego te protegías tapándote entero con la sábana (porque todo el mundo sabe que las sábanas son antibalas, ja), pues así me encuentro yo desde hace unos diítas, trabajo, reuniones, vida familiar, carreras, etc. Y si me preguntáis que ocurre la respuesta es NADA. Pero sin embargo tengo unas hormiguitas que me recorren el estómago de noche y de día.


Puede ser la llegada del verano, el principio de las vacaciones que espero con delirio, que me encuentro en esos días en que me pregunto a qué huelen las nubes o nada de lo anterior, pero lo cierto es que me encuentro nervioso e intranquilo y que lo único que me ayuda a relajarme es salir a correr. 


¡Cúanta razón tiene Chema Martínez cuando dice “No pienses corre”!


SUAF.



viernes, 5 de junio de 2015

LO SENCILLO NO SIEMPRE ES FÁCIL.





Coco Chanel, además de ser un estupendísima espía, es, y digo es porque siempre vivirá en el Olimpo de la genialidad, la mejor diseñadora de moda femenina. Los diseños de Chanel no se miran, se admiran y resultan identificables en cuanto se presentan ante nuestros ojos. 

Sus rasgos característicos son los colores, las formas y su línea sencilla. Y ésta es su característica principal. la sencillez, la sencillez de la navaja de Ockham, la sencillez de "¿cómo no se me ha ocurrido eso a mí?", la excelencia de la sencillez.

La respuesta resulta evidente, lo sencillo no es fácil. Pensemos en cosas sencillas, respirar, caminar, vivir, tener hijos, ser honesto, ser paciente, ninguna de ellas es fácil. Que una actividad se realice de manera cotidiana por un gran número de personas o que esté sumamente interiorizada no significa que sea fácil.

Pongamos un ejemplo, una persona A  está explicando a B algo sumamente interesante y éste anota una frase impactante en un papel. Pues bien, ese acto tan habitual y sumamente sencillo, mirado con una cierta perspectiva no es fácil en absoluto. Un sonido emitido de manera elaborada ha sido recogido por una mente que lo ha descifrado, lo ha entendido y lo ha convertido en unos dibujos sobre el papel, que podrá hacer sonar de nuevo en cualquier otro punto temporal.

Ese proceso tan simple conlleva un proceso de miles de años para el ser humano.

El mismo proceso ha tenido lugar para conseguir nuestro bipedismo, y el género humano tras cientos de miles de años de evolución ha conseguido la hipertrofia de la musculatura del tren inferior, variaciones posicionales de la cintura y de la columna vertebral.

De la misma manera se desarrolla nuestra vida cotidiana. Ser amable, ser generoso no es fácil, pero lo conseguimos añadiendo a nuestras capacidades un poco de inteligencia emocional o pensamiento positivo, y en otras ocasiones, todavía no sé porque, es mucho más complicado, mucho más difícil con nosotros mismos.

Efectivamente, con nosotros mismos no somos en absoluto generosos, antes bien al contrario somos nuestros más crueles críticos, nuestro público más exigente; no nos damos ningún margen de error y siempre, después de la satisfacción, queda el regusto amargo del "podía haberlo hecho un poco mejor".


Se trata, como deportistas que somos, de empujar nuestro muro día a día y colocarlo un poco más lejos, hacer un largo más en la piscina, bajar nuestra marca un segundo más. Se trata  sin caer en la displicencia que nos aboca a la desidia, de reconocer nuestros avances y nuestras mejora, pues cada día en nuestro entreno, en cada paso de damos, somos mejores. 


El ponernos cada día frente a nosotros, vestirnos, calzarnos y salir a comernos el mundo (deportiva, laboral y económicamente) a diario es una victoria y es de justicia que nos reconozcamos nuestros sencillos avances.